01
JUL
2016

La música andina llegó a la ciudad de Mozart

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La música y el canto andino se dejaron escuchar en Leogang, en la región de Salzburgo, tierra de Amadeus Mozart. La privilegiada voz de la cantante ayacuchana, Consuelo Jerí , el finísimo violín del maestro, también ayacuchano, Andrés “Chimango” Lares, y por supuesto también estará el arpa mágica del maestro Luciano Quispe, que viene de los parajes de Ayacucho. Y para conmover más a Mozart, los danzantes Héctor Luis Rojas Yucra y Jorge Luis Astovilca Cupe exhibieron su arte.

Se dejaron escuchar en el Festival Internacional de Música de Alturas (FIMA), en los Alpes austriacos hasta el 3 de julio.

Estos cinco artistas peruanos, con el nombre de “Sonidos Andinos”, forman parte de la delegación de la Asociación Arte de Alturas que dirige la entusiasta Liana Cisneros.

Arte de Alturas desde hace dos años organiza precisamente el Festival Internacional de Música de Alturas (FIMA), que en nuestro país ya lleva dos ediciones. Y ahora, por primera vez, este festival, por invitación de músicos autriacos, se replica en losAlpes, como se ha dicho, en la región de Salzburgo.

“Estamos contentos que una iniciativa como la nuestra, de música de alturas, se replique en Salzburgo, una ciudad donde siempre ha florecido la música clásica”, afirma Liana Cisneros.

“Nuestro festival hace un viaje a la inversa –agrega–. Como se sabe, muchas de estas iniciativas nacen en otros países y se replican aquí. En este caso, nuestro festival, es recreado en otro país”.

Según Cisneros, en este festival de los Alpes austriacos, además de los músicos andinos, participarán músicos de las montañas del Himalaya. Y, como es ya costumbre en este festival, se escuchará música ancestral, música tradicional con ribetes contemporáneos.

“No podemos evitar eso si no estaríamos viviendo 500 años atrás, viviendo en el pasado. Pero no, la música también viaja con el tiempo”, detalla Liana Cisneros.

El Festival Internacional de Música de Alturas (FIMA), para Cisneros, también significa un reconocimiento de la música andina.

“Es verdad, esto me permite reflexionar de cómo nos ven y cómo nos reconocen en el mundo, y es por nuestra identidad tan reconocida afuera y a veces no tan reconocida aquí”, medita.

Explica que lo interesante es que, con este festival, se está exportando un producto que no se puede hallar en otras culturas, sino algo nuestro, intransferible.

“Por eso es invaluable para nosotros porque nos permite llevar la música andina y la música de otras montañas a los escenarios más importante del mundo”, finaliza Liana Cisneros..

Fuente: La República